Sapporo Dome

Junio 03, 08 by Gonsik

                                                                

 

Para el diseño del Sapporo Dome, el japonés Hiroshi Hara olvidó la tendencia a construir estadios cubiertos e invirtió los términos del problema. En lugar de plantear un techo retráctil, pensó en un campo de juego móvil, capaz de desplazarse hacia el aire libre para que el pasto reciba la luz del sol.
Este domo es un estadio multipropósito, construido en ocasión del Mundial de Fútbol Corea-Japón, que además abastece las necesidades deportivas y culturales de Sapporo, una de las principales ciudades niponas. Terminada la copa del mundo, el Sapporo Dome se utiliza básicamente como estadio de béisbol, pero también alberga recitales conciertos y exposiciones.
Hiroshi Hara, profesor universitario especialista en el aprovechamiento integral de las corrientes de aire, ideó para su estadio un diseño aerodinámico. La cubierta de acero inoxidable tiene forma de caparazón para que el viento limpie la nieve que se junta durante el invierno. Y, tratando de logran una máxima liviandad, le dio una forma semejante a la de un globo aerostático recostado sobre el verde.
La planta del estadio recuerda a un par de anteojos donde cada lente está ocupada por una arena distinta: la interior, donde se puede armar una cancha de béisbol; y la exterior, donde se estaciona la cancha de fútbol para que el pasto crezca al aire libre.
El proceso de transformación del estadio de la configuración para jugar béisbol a la que necesita el fútbol lleva cinco horas. La mayor parte del tiempo se dedica a retirar el césped artificial de la cancha de béisbol. Después, sobre esa superficie corre una bandeja son el terreno natural. La cancha es una batea de 120 metros de largo por 85 de ancho y de casi 1.5 metros de altura. Esta torta de césped, tierra, arena, caños de calefacción, losas de hormigón armado y vigas metálicas pesa 8300 toneladas.
Para mover esta mole, un sistema neumático genera un colchón de aire que levanta la cancha como si fuera una pluma y la coloca sobre 34 rodamientos que la transportan en 25 minutos hasta el interior del estadio.
El desplazamiento de la cancha se combina con el movimiento de las gradas. La flexibilidad del estadio rememora la tendencia clásica de la arquitectura domestica japonesa, con pantallas de bambú corredizas y elementos móviles. Con esa misma filosofía, las casi 9 mil butacas del estadio pueden cambiar de posición permitiendo una gran variedad de configuraciones para atender los distintos usos del estadio. Para alimentar el ambiente festivo de los espectáculos multitudinarios, Hara se encargo de que cada butaca permitiera una visión panorámica de la cancha y de lo que ocurre en las otras gradas.

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