La piel de la arquitectura
La piel de la arquitectura por wilmer
Solamente cuatro piezas, pero ocupan la integridad del espacio. No sólo porque son fabulosos, sino porque se trata de imágenes que brillan y se expanden, proyectándose de dentro hacia fuera y del interior a los extremos. Su creador es el finlandés Ola Kohlemainen. Nacido en Helsinki en 1964, fotografía la piel de la arquitectura. Pero lejos de plasmar persuasiones, ubica la transitoriedad de lo relativo. Capta fragmentos de unas fachadas cuyas estructuras recogen las modificaciones de las luces y las modificaciones que suministran los reflejos y los brillos. Un límite, la frontera entre contextos que van de lo sólido a lo espacial.
Otros autores han investigado este tipo de encuadres arquitectónicos. El alemán Roland Fischer, por ejemplo, deshumaniza a las construcciones en una de sus series y los convierte en pura, rítmica y pulcra geometría. Logra la plasmación de una fría originalidad neoplástica que se desafía al místico proceder del lejano espíritu de Piet Mondrian. Kolehmainen no lo ve igual. Rechaza la indiferente abstracción y asimismo abandona la mera descripción de lo documental para generar entresijos, misterios, acertijos a resolver. Y lo lleva a cabo de una forma cálida y sensible. Incluso busca la maravilla y tampoco se aleja de lo bello ni del carácter atrayente de las imágenes.
